Gonzalo Arenas planteó que "hay una relación entre la falla en el sistema político y la falla en el sistema judicial. En el estallido social se dio una pérdida de credibilidad del estamento público".
El empresario inmobiliario, financiero, agrícola, del reciclaje y las telecomunicaciones, fundador del grupo Prisma, exdueño del Canal del Fútbol, tiene como preocupación principal (“hobby”, dice él) el desarrollo de las políticas públicas. Ha pasado horas, días, meses, calculando una reforma tributaria alternativa. Una que busca recaudar a través del consumo y que reduciría la tasa corporativa del 27% al 10%. Todo eso, dice, sin estresar las cuentas fiscales. “Este sistema que yo propongo no se va a hacer en este gobierno ni probablemente en varios más. Pero al final se va a hacer. Porque a la larga la lógica termina imponiéndose”, dice convencido.
La presidenta del Consejo para la Transparencia, consejera de Libertad y Desarrollo y directora de empresas, se nota optimista. Incluso ante las altas expectativas que se han puesto sobre el futuro Gobierno, que no tiene mayoría en el Congreso. Para ella, la clave será convencer al país de la capacidad de gestión de la nueva administración para así lograr acuerdos.
Para el actual decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad San Sebastián, el Poder Judicial no está preparado para algunos de los principales desafíos que enfrenta la profesión. Entre ellos, el avance del crimen organizado y los cuestionamientos por los casos de corrupción.
El expresidente de la CPC dice estar optimista respecto al próximo Gobierno, aunque ve algunos elementos en los cuales habrá que poner atención: las expectativas en materia de seguridad y crecimiento, pero también el rol de la futura oposición. Respecto del momento que vive Chile, es claro: “La Presidenta Bachelet es la gran responsable del estancamiento del país, de los problemas que hoy tenemos”.
Hace tres años que el exsenador, exdiputado y exsubsecretario del Interior está dedicado al ejercicio privado del derecho. Una pausa, que parece ser permanente, tras su trabajo en la Convención Constituyente. Pese a que cuenta que incluso su familia recibió amenazas que los obligaron a dejar el país, recuerda ese período como “un aprendizaje”. Y también advierte que, en el actual escenario político del país, existe el claro peligro del surgimiento de una autocracia.
Estuvo más de veinte años a cargo del análisis internacional en Teletrece. Pero hoy su mayor preocupación está a nivel interno, defendiendo las ideas de Occidente y la formación cívica de los niños y jóvenes chilenos. Respecto de China se juega una batalla casi personal: “Yo no tengo ni un problema
con el comercio. Pero cuando el comercio se transforma en dominar áreas estratégicas de un país... no es lo que yo quiero que prevalezca y tengo todo el derecho a pedir que se pongan ciertos límites”.
Hace casi treinta años, por la vía de los negocios, Chile recibió a una de las familias aristocráticas más famosas del mundo: los barones Rothschild, reconocidos tanto en la
industria del vino como de la banca. Una de las dos ramas con presencia permanente en el país -la que representa a la reputada viña Château Mouton- se asoció en 1997 con Concha y Toro y los Guilisasti, por lo que sus herederos cada cierto
tiempo visitan los viñedos al suroriente de Santiago donde funciona Almaviva y nace uno de los mejores Cabernet Sauvignon del mundo. Hace un par de semanas estuvieron aquí. Y nos juntamos con ellos.
Es prácticamente obvio que para lograr el desarrollo sostenible se requiere mejorar la educación. Para la fundadora de Familias Primero, la clave está en realizar esfuerzos desde el sector privado, ahí donde el Estado no es capaz de llegar. “Reparar es caro, pero sobre todo doloroso”, advierte.
Para el sociólogo, académico y analista político, el estallido dejó huellas tan profundas que se ven incluso en este proceso electoral. Una carrera en la que, según él, el resultado ya está claro.