Francisco Pérez Mackenna: tranquilo nervioso
La política abiertamente agresiva e ideológica con la que el presidente quiere hacerse cargo del escenario internacional choca con la aparente serenidad del ministro, que no quiere quedar mal con nadie, pero tampoco sabe cómo quedar bien. Entonces hace las dos cosas: queda mal con sus huestes y mal con los partidarios de la tradicional política de no injerencia de la diplomacia chilena.