La generación que deberá aprender toda su vida
El problema no es que desaparezca el trabajo humano en sí, sino que cambia profundamente el tipo de valor que las personas deben aportar. Las empresas comienzan a priorizar habilidades más difíciles de automatizar, como el pensamiento crítico, la creatividad y, la capacidad de adaptación y aprendizaje continuo. En otras palabras, el diferencial ya no estará solo en lo que una persona sabe, sino en qué tan rápido puede volver a aprender.