Ciencia e innovación: cuando el problema no es la falta de estrategia
En un país con productividad estancada y sin margen fiscal, financiar un ecosistema de CTCI de baja escala y débil conexión con la agenda de desarrollo no es una decisión neutral.
En un país con productividad estancada y sin margen fiscal, financiar un ecosistema de CTCI de baja escala y débil conexión con la agenda de desarrollo no es una decisión neutral.
En la última década se implementaron en el país varias reformas tributarias que se diseñaron bajo el supuesto de que era posible incrementar de manera significativa la recaudación sin afectar de forma relevante el crecimiento. La evidencia ex post muestra que el aumento de la recaudación fue bastante más acotado que lo proyectado inicialmente, a la vez que el clima para la inversión se deterioró.
Las mismas medidas que han sido adoptadas en otras latitudes, podrían adaptarse rápidamente a la realidad de Chile para destrabar los US$ 16.000 millones que se encuentran en el SEIA o Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental.
El primer gabinete anticipa el tono de un gobierno. Boric privilegió un relato generacional y simbólico, mientras Kast opta ahora por un diseño tecnocrático y promercado. El contraste expone dos estilos de liderazgo y los riesgos de extremar la épica o la tecnocracia en un país que requiere crecimiento con legitimidad social
Kast propone menos impuestos y menos regulaciones, empleo flexible y liderazgo privado; Jara presentaba un modelo mixto con más inversión pública, empleo protegido y sectores estratégicos con fuerte presencia estatal. La elección del domingo, no se trataba solamente de una discusión técnica, sino de una elección de filosofía económica para los próximos cuatro años.
Si bien se refuerzan partidas necesarias, sigue faltando una conversación honesta sobre cómo generar los recursos para sostener un Estado social robusto sin asfixiar la inversión ni seguir cargando al mismo grupo de contribuyentes.
La pregunta ahora no es solo quién ganará en diciembre, sino si quienes lideren serán capaces de abandonar la trinchera doctrinaria, reconciliar el crecimiento con la protección, y restaurar la confianza extraviada por años de mala política.
La reforma al financiamiento de la educación superior en Chile se debate entre el populismo fiscal y el rigor técnico. Un debate serio y completo debiera abordar no solo quién paga, sino cómo y para qué.
La confianza en las instituciones se construye sobre hechos y sobre discursos. Los recientes episodios del millonario error en las tarifas eléctricas y la fallida compra de la casa de Allende son en realidad dos señales de alerta sobre la calidad de la gobernanza y la transparencia con que se administra lo público en estos momentos en Chile.
El CAE no tiene una preocupación por la calidad de la educación sino que su foco fue el financiamiento de la misma, lo anterior propició la expansión de instituciones de educación superior con baja acreditación y estándares algo cuestionables. El FES tampoco implementa un cambio profundo en los criterios institucionales de calidad.