¿Gerentes o intelectuales a La Moneda?
El desafío del nuevo gabinete es precisamente ese: equilibrar la eficacia con la deliberación, la ejecución con el diagnóstico, el hacer con el pensar.
El desafío del nuevo gabinete es precisamente ese: equilibrar la eficacia con la deliberación, la ejecución con el diagnóstico, el hacer con el pensar.
Ciertas expresiones no solo confunden, también asustan. Y ese miedo se paga en la vida cotidiana. Cuando el lenguaje sugiere arbitrariedad o imprevisibilidad, no se instala esperanza, sino incertidumbre. Y la incertidumbre es un insumo central del control autoritario.
El gobierno de José Antonio Kast no solo inaugura un ciclo político, sino también un nuevo régimen discursivo. No se trata únicamente de lo que hará, sino de cómo nombra la realidad, qué conceptos enfatiza y cuáles relega al silencio. El contraste con el gobierno saliente es evidente.
Frente a ese malestar, la percepción de riesgo se dispara y el juicio se estrecha: vemos peligros donde no necesariamente los hay y aceptamos soluciones simples para problemas complejos.
La diversidad de las derechas, lejos de ser un problema, es una fuente de virtud. Experiencias recientes muestran que proyectos políticos homogéneos y disciplinados pueden crecer rápido, pero carecen de soporte para sostener mayorías estables y gestionar conflictos en el tiempo.