Bielsa, un hombre aparte
Bielsa gana los partidos en la conferencia de prensa, y los gana respondiendo siempre otra cosa de la que le preguntan. Es un hombre aparte, distinto y único, pero es también en todo eso un hombre de este tiempo.
Bielsa gana los partidos en la conferencia de prensa, y los gana respondiendo siempre otra cosa de la que le preguntan. Es un hombre aparte, distinto y único, pero es también en todo eso un hombre de este tiempo.
La acusación constitucional contra Grau, alentada por las sospechas del ministro Quiroz, es una venganza a la que le importa muy poco la justicia. Esta es justamente la base misma del bullying: se lo ejerce contra quien se puede ejercer.
La pregunta no es si su discurso fue bueno, sino cuánto tiempo puede gobernar un país con la sola virtud de no prometer nada. Por ahora le alcanza. La oposición todavía no sabe que perdió.
El Papa no dice quizás nada del todo nuevo. Pero lo dice desde una institución grande y universal que provee a sus palabras un peso que ningún otro intelectual puede conseguir. León XIV, el tímido, parece saber perfectamente lo que hace.
¿Es este el peor Congreso desde el comienzo de la democracia? Sí y no. El anterior no dejaba de ser execrable, aunque, como en este, tuviera entre medio algunos diputados y senadores que sabían lo que estaban haciendo. Peor aún fue el anterior al anterior, el que le tocó en suerte gestionar el estallido social y la pandemia.
Kast no es un ignorante, o un bruto, no es un salvaje insensible, sino más bien un hombre de cultura media, de gusto sencillo, que sabe muy pocas cosas, que no le interesa saber más.
Las palabras dicen lo que dicen. Descontinuar es, siempre y en cualquier contexto, no continuar. Pero en la boca de este ministro de Hacienda, la palabra adquiere todavía un sentido más. En el mes y tanto que Quiroz lleva gobernando, de facto, el país, ha demostrado todas las capacidades técnicas que requiere el cargo, menos una. Quizás la más importante. El afecto.
La candidatura de Bachelet a la ONU era, justamente, una oportunidad de reconciliar a Chile con sus varias versiones. Mostraba la mejor cara de Kast: la generosa, la gentil, la cristiana. Obligaba a la oposición a sentir que no estaba del todo excluida del país. El presidente no lo entendió así, pensando que, eclipsada muy luego por Trump, Bachelet sería una anécdota. Pero Bachelet nunca es una anécdota.
Llegó con credenciales sólidas al Ministerio de Seguridad, pero un mes después ha incomodado a ambas policías, ignorado al Senado y disuelto el equipo técnico. Gobernar no es lo mismo que perseguir.
La agresión a Ximena Lincolao no es solo violencia, sino también un discurso. Nos dice que los mapuches pueden ser una causa noble que se defiende todo el año, pero una ministra mapuche es una ofensa, por ser ministra y por ser mapuche. Nos dice que la lucha de clases es una bandera hasta que llega alguien que la ganó.