¡Soltemos el niño que llevamos dentro!
En tiempos difíciles, necesitamos ser más niños. Darnos la oportunidad de aprovechar lo que tenemos y sacar el mejor partido de eso. Dar la mano uno al otro para subir a ese cubo de cemento, que es el único que tenemos, y reírnos juntos, saltando y subiendo otra vez, con las rodillas machucadas quizás, pero mejor que jugando solos.